Pensad en esto antes de votar.

Copi nos muestra la realidad de lo que los políticos son tan ladrones para unos o para otros.

 

A ver si esta vez hay suerte y logro haceros pensar un poquito porque, sinceramente, ya va siendo hora de que de una puta vez abráis los ojos todos vosotros.


Tarde o temprano, seremos llamados en tropel por mandato divino de los dioses terrenales que rigen con inmunda avaricia nuestro destino a participar del supuesto derecho, que yo más bien tildaría de juego amañado, de la democracia.


 Intentarán reunirnos a todos en torno a una urna, que dará a luz unos resultados cuyo valor es realmente banal y superfluo hoy en día.


Cuando esto suceda, que sucederá, me gustaría que pensaseis en mis palabras antes de depositar el papel higiénico que acabáis de utilizar para limpiaros cuerpo y mente en tan ultrajado receptáculo.


Esa enfermedad crónica a la que llamamos política, y cuyo letal patógeno desempeña conjuntamente el rol de transmisor y reservorio, entiéndase como tal a los políticos, ya va siendo hora de que escarmiente.


¿Cómo?...


 Creedme cuando os digo que no soy capaz de vislumbrar tan bella utopía, pero pensad en esto y tal vez entre todos logremos dirimir la gordiana incógnita. (Vea el respetable la clara alusión al Nudo Gordiano y no al sobrepeso de la cuestión).


Los políticos han logrado, y no precisamente de forma sibilina y taimada, transformar la sociedad actual en lo que ellos necesitaban desesperadamente, una sociedad total e irremediablemente polarizada, y eso, apreciados lectores, es sin duda el "Jaque Mate" definitivo.


¿Y por qué les está funcionando tan inusitadamente bien?


Las personas ya no ven ni analizan la política y a sus representantes con el imprescindible criterio del pensamiento crítico; no, ahora, para la inmensa mayoría, estas cuestiones son vistas y entendidas de igual forma a como ven y sienten el fútbol.


Explicándolo de forma sencilla, esto consiste en la "Trampa del Equipo": Han logrado que la política se viva como el fútbol.


La gente ya no defiende ideas, defiende "colores". Si tu "equipo" hace algo mal, lo justificas; si el otro hace algo bien, lo criticas. Han desterrado, anulándola, la autocrítica más básica de sí mismos.


Han aborregado a las masas con una maestría dolorosa, y con esto, como ya he mencionado anteriormente, han implementado una sociedad polarizada que se vigila a sí misma, que se denuncia entre sí y que gasta toda su energía en discusiones horizontales.


Mientras el "borrego" de un lado vea al "borrego" del otro como su enemigo mortal, el que sostiene el pastor tiene las manos libres para obrar su voluntad.


La gente tiene ahora miedo al vacío y a la revolución porque implica incertidumbre: el sistema se ha encargado de que tengan demasiado temor a perder su pequeña parcela de "seguridad" (aunque sea una seguridad falsa y precaria).


Al etiquetar al vecino (por su ideología, sexo o clase), dejas de verlo como un igual con problemas comunes. Eso impide la unión lógica que debería existir de forma innata entre nosotros.


Si mañana todos esos "bandos" se dieran cuenta de que comparten las mismas facturas, las mismas injusticias institucionales y el mismo futuro hipotecado, la estructura de poder se desmoronaría en veinticuatro horas y el cambio que tanto necesitamos y que a ellos los acojona hasta niveles insospechados pasaría de ser deseo utópico a realidad tangible.


Con todo esto que os he dicho, tan solo os pido que penséis por unos instantes en mi reflexión la próxima vez que el sufragio universal llame a vuestra puerta.


Para terminar, os diré que nunca creáis lo que alguien os diga por ser quien es; si habéis de terminar creyéndolo, que sea, no por el nombre, apellidos y el color de la tela con la que esa persona se envuelve.


Que definitivamente sea porque vosotros mismos habéis meditado y madurado esa idea, que habéis llegado a unas conclusiones lógicas sin dejaros influenciar por nadie, resultando indiferente si la idea proviene de afines o contrarios, puesto que en ambos lados de la ecuación se pueden cometer errores y debéis ser lo suficientemente inteligentes como para saber identificarlos y penalizarlos con honestidad moral y tranquilidad de conciencia, por mucho que os fastidie a quién estéis penalizando.


Tened presente que lo que ahora se llama "Polarización de la sociedad", los romanos ya lo conocían y lo llamaban  “Divide et impera”, que no es para nada una estrategia novedosa, y que no es otra cosa que el "Divide y vencerás" de toda la vida.


Sed conscientes de que, para que eso no puedan implementarlo en vuestras personas, debéis escudaros en el pensamiento crítico y la lógica, que ya os aseguro yo que os protegerán tanto de propios como de ajenos.


Y recordad...  Nunca defendáis colores, defended ideas justas, lógicas y contrastadas correctamente. 


Gracias.

Comentarios