Juliet, la triste historia de un angel
Juliet bajó la vetusta escalinata de piedra que finalizaba en la acera de aquella transitada calle, dejando tras de sí la Facultad de Biología. Apenas si hacía dos meses desde que había dado inicio el periplo de sus estudios universitarios en aquel lugar. Se detuvo y abotonó la gruesa parka de lana. Eran las siete de la tarde de finales de un frío mes de noviembre, y en aquella bonita arboleda que recorría de principio a fin la avenida donde se daban cita las sedes de las principales facultades, un gélido viento hiriente a cuchillo la hizo estremecer con una de sus ráfagas cortantes como el cristal. Retomó el paso, dirigiéndose con tranquilidad hacia la parada del autobús, a la vez que disfrutaba contemplando el ornato que, en las alturas, ofrecían las precoces luces navideñas con su altivo brillo. Caminaba, mostrando su rostro una sincera sonrisa bobalicona fruto de un alma cándida, feliz y pura que no albergaba el más mínimo ápice de maldad. Una vez en la parada, co...